viernes, 26 de septiembre de 2008

(No)PagoYó

Me acabo de partir un brazo.
Ha sido lento y doloroso. Pero es lo que tiene negarse a pagar internet. Que debes asumir ciertos riesgos como los virus en el ordenador y romperte cosas.
De momento creo que virus no tengo, aunque lo que tengo es un brazo menos.
Como no pago internet, he ido buscando una red abierta por toda mi casa. Al principio de los tiempos la encontré estando sentada en el sillón del fondo del salón, poniendo el portátil en una silla y girando ésta sesenta grados en orientación noroeste y arqueando mi espalda hasta parecer el casting del circo del sol.

Con el tiempo la técnica se ha ido depurando. Hasta que he conseguido que concectarse a internet sea súper fácil y cómodo. Sentada en le sillón grande de casa, con el portatil en las piernicas y sin necesidad de partirme cuatro vértebras.
El problema es que, al no pagar internet, la red me llega de rebote. Es decir, debe rebotar en algún espejo de la calle y le llega a mi portatil. Y claro, eso hace que mi amplitud de movimientos si quiero mantener la conexión se reduzca a girar la cabeza para mirar la tele de vez en cuando. Así que, en el momento que mi portatil ha decidido quedarse sin batería y empezar a pitar mientras yo estaba conectada a internet... pues ha venido hacia mí la hecatombe.

He vuelto al casting del circo del sol y he desencadenado una peculiar cadena de movimientos: Sin apenas mover las piernas para mantener la estabilidad del portatil (que ante todo no puede tener el más mínimo rasguño), girar el torso hacia la derecha que es donde está el enchufe, estirar el brazo derecho apoyando el tórax en el el (durísimo) reposabrazos del sofá, girar la muñeca y desenchufar el cargador del móvil (porque la tecnología que hay a mi alrededor decide quedarse sin batería todo a la vez), buscar a tientas el cable del ordenador, torcer mucho más la muñeca y el brazo, terminar de clavarme el reposabrazos del sofá en el esternón y meter el cable del ordenador en el enchufe.
Y en el mismo momento que pitaba el ordenador agradeciéndome la recarga de batería, hacia crack el brazo derecho a la altura de tres sitios a la vez y la parte alta del esternón...
Auuuuuhhhhh!
Y todo esto por no poder pagar treinta euros al mes! Qué triste... Qué tristeeeeee!
Ahora escribo sólo con la mano izquierda y tosiendo para poner el esternón en su sitio... Auuuuh!

3 comentarios:

Veruca Salt dijo...

Jo, pobre... Pero me he reído mogollón leyéndote!! Podría pasar perfectamente por monólogo del club de la comedia! Jaja.

Por cierto, por mi cumpleaños me han regalado un "artilugio" que es como una tablilla de plástico y un cojín adosado por debajo para apoyar el portátil sobre las piernas. Mola bastante porque da estabilidad y porque evita que te chamusques los muslos... Para más señas, y evitando la publicidad gratuita, es de una marca de muebles y cosas del hogar sueca, que empieza por IK y acaba por EA.

¡Que te sea leve!

Marta dijo...

Gracias por la visita Veruca... Algún día contaré lo de que mi hermano es súper man, que ese sí ha sido objeto de monólogo con público, escenario y todas esas cosas.
Y aprovecho...
Queridos Reyes Magos:
Sé que un tercio de ustedes visita este blog, así que, me gustaría darles la idea del antichuscarrador de piernas o... en su defecto, si su contribución quiere ser más exclusiva, grandiosa y espectacular también me puede poner internet pagando las mensualidades...
Pero vamos, que el cojincillo también me convence!

Anónimo dijo...

Podrías plantearte lo de los monólogos de la Club de la comedia... no? Ja ja ja ja
Posiblemente los reyes se enreden y no sepan dónde encontrar esos artilugios, a demás si biene de oriente no hay tiendas suecas y si son tus padres... viven enun pueblito sin tiendas suecas, todo lo más un par de tiendas rusas y rumanas, 5 chinas y una ecológica... aunque también podemos hacerte el "cojincillo" en familia!!!! mira qué mono, de ganchillo y to...
Besetes guapa