jueves, 15 de enero de 2009

¿Quién dijo qué?

Hasta ahí mismo estoy! La clase de doctorado de hoy consistía en ponernos a caer de un burro. La verdad es que no me he llevado tanto como el otro chico, pero creo que ha sido porque he pasado ampliamente de todo y me la pela todo lo que me diga... ¿Qué no sé hacer investigación? Pues ea, sé hacer tortillas de patatas bien ricas... ¿Qué no sé plantear preguntas pertinentes? Pues será que ya sé de dónde vienen los niños... ¿Qué no he leído tantas cosas psicológicamente interesantes como él? Pero sé lo que son los engendros y que soy Tuli... ¿Qué no valgo para esto? Pues ya mandaré el CV al McDonals de cualquier parte del mundo...
Y así todo. ¿Qué usted dice que no puedo medir tolerancia a la frustración? Pues que se frustre la humanidad entera, a mí qué más me da si ni me va ni me viene...
Dice que todo esto se pasa leyendo mucho, pues yo me he leido la colección entera del barco de vapor (los azules, los naranjas y los rojos) y los siete libros de Harry Potter y los cuentos de Beedle el Bardo y me van a dejar las venas abiertas de américa latina...
¿A mí qué me cuenta? ¿Qué no sé cómo se llaman los autores de los artículos que he leído, ni el título exacto del artículo ni el nombrajo de la revista que lo publicó ni el año de publicación? Pues tampoco sabe George Cloony como me llamo yo ni dónde vivo ni mi número de teléfono y no he ido a ponerlo a parir! Tampoco se acordaban los de Muchachito como me llamaba pero recordaban la juerga que tuvimos... Así que, ¿qué quieres que te diga? Me importa poco si la gente sabe como me llamo, me importa más si he hecho algo para que se acuerden de mí.
Y digo yo que eso mismo deberían pensar Skinner y todos lo que vinieron detrás, que más vale que nos acordemos de que podemos condicionar a la gente que de cómo se llama el perro de Pavlov.
Total, que mierda todo y que me voy a dedicar a seguir disfrutando de mi vida que paso de acordarme de gente que no ha hecho nada pensando en mí.

PD: Realmente parece que esto es en tono cabreado, pero no lo es. Está entre el pasotismo supremo e inocente (del de no hacer mal a nadie, no del de paso de mundo porque lo odio) y el sarcasmo más profundo, hirónico y mordaz que llevo dentro.

PD2: Además es prácticamente textual del correo electrónico que le he enviado a Sara nada más salir de clase y puedo prometer y prometo que he salido como si saliera de clase de punto de cruz, feliz, contenta, despreocupada del mundo y como si acabase de llegar a la universidad desde mi casa y no hubiese pasado absolutamente nada en toda la mañana.
Después, en el master hemos dado intervención en crisis y lo que he descubierto es que he atravesado un proceso de interrupción de la realidad mezclado con la fase de la negación que se da al comienzo en los duelos. Vamos, que negaba rotundamente que yo hubiese hecho algo, lo que fuera en las últimas tres horas y media.

Pues eso, que viva la interrupción de la realidad, sobre todo si me va a dejar tan tranquilita!

2 comentarios:

* Cris * dijo...

Humm... alguien ha dicho tortilla de patatas?? Es que a estas horas tengo un hambre ya, que no veas...

Dí que sí, disfruta de tu vida y pasa de acordarte de la gente que no ha hecho nada pensando en ti...

Ay, cómo me gusta que ahora actualices esto más a menudo...

Por cierto, yo sí que me acuerdo de ti ;-)

Besazos mi reina conquense

Marta dijo...

Guapaaaaaaaaaaaaa!!! Jajajaja. Tengo que hablar contigo! A ver si te pillo por el messenger (luego te dejo un mensajito en tu blog!)
Yo te hago una tortilla de patatas y sí hace falta te enseño a ti y al vecino ruso a hacer tortillas, paellas y si nos da el vodka, a bailar sevillanas!
Un beso pretty!